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CRÍQUET, ARMA MORTAL (NO SE ASUSTE 3)

Las civilizaciones que aún no han explorado la galaxia deben tener cuidado al momento de lanzar su primera aventura espacial. No sólo en lo tocante a provisiones o equipo, se requiere especial atención en la tripulación escogida.

Uno puede mandar a gente que vaya cantando, de forma melódica y reflexiva, sobre la paz, la justicia, la moral y la vida de familia, pero que regresen cantando sobre la paz, la justicia, la moral, la vida de familia y la destrucción de todas las demás formas de vida.

Bienvenidos una semana más viajeros del cosmos que se dignan a leernos, en esta ocasión les traigo la tercera parte de nuestro viaje por la saga de La guía del autoestopista galáctico, esta semana nos enfocaremos en resolver el sentido de La vida, el universo y todo lo demás.

Si acabas de despertar de una animación suspendida o te perdiste en algún pliegue del espacio-tiempo, no debes preocuparte, pues aquí abajo te dejo los enlaces correspondientes a los artículos anteriores:



Ya que estamos todos en órbita, empezamos.




Cuando el Universo depende del menos capaz.

La vida, el universo y todo lo demás es la tercera parte de la saga de Douglas Adams. Publicada originalmente en 1982, bien podría considerarse una “conclusión” al contar con un epílogo y atar la mayor parte de los cabos sueltos de las entregas anteriores.

Tras estar atrapados durante algunos años en la tierra prehistórica, Arthur y Ford logran adelantarse en el tiempo gracias a un remolino en el espacio-tiempo con forma de sofá (ya deberían estar acostumbrados a estas cosas), no sin que antes Arthur sea insultado por Wowbagger, uno de los pocos seres inmortales del universo, que pasa el tiempo insultando a todos los habitantes de la galaxia en estricto orden alfabético.

El sofá los conduce hasta un campo de críquet dos días antes de que los Vogones demuelan la Tierra. Una nave tripulada por un ejército de robots blancos aparece en mitad del partido y comienza una masacre. Slartibartfast, galardonado diseñador de planetas que apareció en el primer libro, llega a tiempo para salvar a Ford y Arthur de la destrucción.

De camino, les cuenta la historia del pueblo de Krikkit; un planeta rodeado de una espesa nube de polvo que les impedía ver las estrellas en el cielo nocturno, por lo que jamás imaginaron la existencia del Universo. Todo cambió cuando una nave se estrelló en el planeta, con ingeniería inversa armaron su propia nave y al contemplar la inmensidad del cosmos, decidieron matar a todos los demás.

Los Krikkits fueron vencidos y sellados en un campo temporal, de modo que cuando salieran, el resto del Universo ya hubiera muerto. Pero la nave que atacó la Tierra logró escapar y ahora depende del recién formado trío descubrir cómo e impedir que pudieran liberar al resto.

El críquet inglés resulta ser una memoria cósmica residual de la forma en que los Krikkits hacían la guerra, por eso el resto de las razas del Universo lo encuentra un deporte grotesco y sólo un puñado de humanos lo entiende y aprecia realmente. Gran manera de utilizar las mofas hacía una actividad que normalmente se satiriza como compleja y ridícula.

Por el camino Arthur es atrapado por Agrajag; ser que vivió cientos de reencarnaciones y en cada una de ellas fue muerto, directa o indirectamente, por obra de Arthur. Desde un conejo al que Arthur mató en la Tierra primitiva para hacerse una bolsa, pasando por una salamandra que pisó y hasta el mismo tazón de petunias que se estampó sobre la superficie de Magrathea.

La venganza de Agrajag no logra consumarse y sufre una nueva muerte a manos de Dent, quien apenas escapa gracias a que aprende la habilidad de volar que, según la guía, no es otra cosa que dejarse caer y fallar. Igual Silverio Rodama podría intentarlo.

El grupo entero termina por reencontrarse en una fiesta que le cae a Arthur en la espalda (quedamos que estas cosas ya son costumbre) y juntos descubren que hay una inteligencia más grande y siniestra detrás de los propósitos de los Krikkits, pero al final la salvación del universo queda en manos de Arthur, y dos veces para rematar.

La novela incluye un epilogó donde se conoce la verdad sobre la pregunta última y se dan indicaciones para encontrar el último mensaje que dejó Dios a su creación. Es esta pista, además de un dato proporcionado por Agrajag, lo único que impide tomar a este libro como una conclusión tajante de la saga, pese a que la sensación general al terminar de leerlo es esa.


Originalmente, la historia fue propuesta por Adams para una película del Doctor Who, cuando este fungía como escritor en jefe de la serie, pero fue desechada. También destacar que es la única parte que recibió censuras en su versión estadounidense por varias palabras malsonantes. En la versión al español se conserva algo de la censura.

En mi opinión creo que Adams concibió esta como el final original para su saga, considerando los factores antes mencionados y el bajón de calidad que da en la entrega siguiente. Más no vale adelantarse, acompáñenme la próxima semana cuando nos preguntemos por qué el último mensaje de los delfines para la raza humana fue: Hasta luego, y gracias por el pescado.

-El colgado de las letras.

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