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HITOS ESCRITURALES

Para la sociedad contemporánea. Me refiero a la gran masa que habita el mundo en este convulsivo siglo veintiuno. Seguir métodos establecidos resulta su modus operandi perfecto. Han sabido acostumbrarse a seguir esas distintas fórmulas para conseguir aquello que les parece relevante. Así que todo responde a una disciplina corroborada por anteriores a ellos. Hablemos entonces de los hitos escriturales. Claro es que para variadas profesiones esto será una manera correcta de enfrentarlo. Pero ¿qué hay del oficio de escritor?

Durante la vida, pretende el soñador escribano que encontrará ese camino a través de muchas rutinas que lo lleven a ejercer cada día un mejor resultado. Hay notables referencias de aquellos quienes han logrado llegar a ser reconocidos y seguir vigentes aún después de siglos en su deceso. William Faulkner, por ejemplo, citaba: «El trabajo nunca es esa obra perfecta con la que el artista sueña al comenzar a escribir». Siempre será interesante y sabio escuchar a los experimentados.

Pero analicemos un poco mejor el asunto. ¿Lo que el escritor novel busca muchas veces, radica en compilar un instructivo totalmente digno? ¿Un protocolo a seguir que lo llevará en ocasiones a rodearse de los más extravagantes artificios para encender las musas? Faulkner, uno de los más notables narradores norteamericanos está tratando de decir que el trabajo será largo y laborioso. No saldrá algo que valga la pena durante el primer intento. Entonces ¿el encierro con las ideas debería ser el primer combate con el cual lidiar?

Mucho se sabe acerca del decálogo de varios escritores consagrados para adoctrinar a los que pueden ser sucesores en el arte escritural. Ernest Hemingway no fue la excepción y formó parte del grupo consejero para quienes buscan un mejor resultado con sus letras. Entre otras cosas, resaltaba la necesidad de entender que la vida del narrador está enmarcada por la soledad, y se debe aprender a sacarle provecho; así como la perfección que se obtiene por constantes mejoras a la obra.  Además de nunca escribir por dinero.

Si miramos en retrospectiva al pasado de la literatura, coincidiremos con el autor de El Viejo y el Mar en que muchas obras que hoy consideramos clásicos, en su tiempo no fueron ni siquiera consideradas. «Nada te asegura el éxito instantáneo» apuntó. Cierto que poco a poco, no dejando de lado el panorama que cada uno tendrá sobre el oficio. Irá armando su enciclopedia para aprender a disciplinarse y crear su entorno ideal para crear esa gran historia.

Uno de los más reconocidos autores. Francis Scott Fitzgerald optaba por un concepto mucho más sistemático. Para este gran escritor, el tomar notas, sobre todo, resultaba indispensable a la hora de comenzar una historia. «Tienes que empezar por tomar notas, Quizá tengas que tomar notas durante años… Cada vez que se te ocurra algo, anótalo y ponlo donde corresponda. Anótalo mientras lo estás pensando. Es posible que no puedas capturarlo igual de vívido una segunda vez». Señalaba.



El creador del Gran Gatsby también conformaba su sistema con consejos muy generales pero que para él surgían como indispensables. Estos eran detalles como: siempre escribir con palabras comunes, usar verbos y no adjetivos; esto para conseguir que las frases se mantuviesen en movimiento. O crear personajes y no tipos literarios. Hasta llegar a ser totalmente despiadado. Tirando en saco roto lo ya escrito hasta llegar a esa quimera de perfección.

Tomando en cuenta los consejos de estos tres grandes literatos, podríamos entonces tener ya una coherente perspectiva acerca de lo que escribir significa. Entender estos métodos te puede asegurar una mejor disciplina y evitar el tiempo perdido tratando de resolver esos asuntos que solo quienes se dedican a ello, sabrá cuán difícil es lidiar con el bloqueo de la hoja en blanco.  

Así, vislumbremos más de cerca las acotaciones que un tal Ray Bradbury hacía para todos aquellos que dedican sus horas al insomne acto de escribir. El autor de Crónicas Marcianas dejaba muy en claro que es un error tratar de comenzar con Novelas. «Escribir novelas es muy complicado y siempre suelen ser muy malas cuando uno es principiante». Aconsejaba comenzar con un cuento por semana. Algo que no solo te daría mejor disciplina, sino que; después del año de hacerlo, entre esos cincuenta y dos escritos. Uno valdría la pena.

Podemos notar [obviando demasiado] que cada una de estas reglas para mejorar, recae rotundamente sobre el trabajo. Ninguna de ellas apunta al ejercicio de la imaginación tanto como a la disciplina de escribir constante y sencillo. Retomando a Faulkner. También comprendía como esencial hacer a un lado cada una de las excusas que podamos llegar a tener. «Creo que si vas a escribir, vas a escribir, y nada podrá pararte». Esto para aquellos que gustan de mencionar o acusar a sus infinitas actividades o situaciones sentimentales.

Nuevamente, cada uno de los epígrafes que en su momento citaron los mencionados autores. No consiguen sino encerrar en un callejón a quienes viven la ilusión de mantenerse narrando. Aquellos que aspiran aprender o ejercer dicho oficio deberán ponerse simplemente a hacerlo. No hay una limitante real para no comenzar. Será entonces, dada esa necesidad de contar aquello que has recibido, tu impulso primero. Bradbury citaba:

«Intenta leer un ensayo, un cuento y un poema (clásico) antes de dormir, no solo debe ser literatura, incluye filosofía, biología, ciencia; en fin, de todo un poco, en unos años estarás lleno de toda clase de información».



Comenzando a entender mejor los aspectos básicos del proceso creativo e informativo que vive un escritor. Debería ser [al menos en teoría] la punta de lanza para cimentar mejor el hábito y contexto a la hora de enfrentarse a una historia. Pero avanzar con cuidado en este sentido, nos librará de perder nuestra filia (materia prima) para aventurarse a narrar y plasmar estas aventuras en diversas maneras y formas.

Todo sistema proveniente de estos personajes que han marcado la historia de la literatura universal siempre será un apoyo importante para esos eternos sufrientes del acto creativo. Pero tampoco pueden convertirse en la ley única con la cual debería enfrentarse el grueso de personajes dedicados a la creación literaria. Cada uno debe lidiar con sus propias batallas. Hacer su propio estilo, buscando a través de interminables repeticiones ese compendio de narraciones.

De manera general, será indispensable que se entienda el arduo trabajo que significa escribir. Una lucha constante con las ideas e imágenes que buscan ser plasmadas. Donde el estilo surge muy al final de variados intentos. Haciendo del conocimiento la materia prima y base para poder enarbolar esas nutridas líneas que se conviertan después por voz propia, en el mejor respaldo curricular del creativo.

Aprender a escribir por encima de cualquier circunstancia, siempre resultará en el mejor de los métodos. Una constancia y decisión a la hora de comenzar cualquier historia que sea la elegida. No tener sino una férrea convicción acerca de intentar y no darse por vencido ante el bloqueo. Buscar conseguir siempre algo mejor, una vez terminado el texto. No solo quedarte a describir sino crear algo nuevo. Son algo que unifica el criterio y conceptos de cada uno de los grandes escribidores.

Terminaré con algunos consejos para escritores; del enigmático Borges. Mismo nos lleva a reflexionar sobre diversos (para su gusto, aclaro) errores en la creación. Esos van desde la disimilitud entre las parejas de personajes principales. O el juego extravagante con el tiempo y espacio dentro de la trama. Particularmente, estaba contra todo tipo de historias que pudiese ilustrarse o llevarse al cine. A su vez de la simplicidad en la elaboración de escenas, o hasta hacer que dentro de la poesía se identifique un personaje.

Se debe hacer hincapié a que seguir estos pasos no garantiza una fluida experiencia creativa. Es indispensable que cada uno de los tips otorgados; sean trabajados sobre una base ya establecida por cada escritor. Haciendo de estos un extra en su liturgia escritural, que faciliten la salida hacia mejores rumbos en cada uno de los ejercicios. No será nunca una regla totalmente universal.

Recordando a uno más. George Orwell quien terminó por declarar: «Rompe cualquiera de estas reglas antes de escribir algo que sea francamente bárbaro».

No quedará sino una real lucha con las ideas e intenciones en esas historias que, con trabajo y un poco de buena fortuna, te conviertan un día en uno más que esté citando cada uno de sus hitos escriturales…

-Montolivo Llosa.

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