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LA ESPERANZA NUESTRA DE CADA DÍA


Un hombre acompaña a su esposa, maneja el automóvil en el que viajan. Mientras maneja la esposa del hombre lo reprende y ordena. El esposo no pone mucha atención está ocupado pensando que es Capitán de un barco en una situación de peligro. El hombre regresa a esta realidad por favor de los reclamos de su esposa, después la deja en el salón de belleza y vuelve a conducir el automóvil para hacer compras mientras espera la salida de su esposa. Cualquier cosa ayuda al hombre a escapar de la realidad, puede ser un vaquero, un gánster, un hombre rudo. Cualquier cosa es mejor que ser uno mismo…

El hombre es Walter Mitty; y decir que fue inventado por James Thurber, considerado uno de los mejores humoristas del siglo XX, es exagerado. Más bien, que solo diera a conocer uno de los escapes que tenemos los hombres comunes, y describiera esta otra existencia en 1939 a través de su literatura.




La vida secreta de Walter Mitty, actualmente editado por Acantilado. Es la combinación exacta entre la dureza de la vida del hombre simple y la comedia. Que fue llevado a la pantalla grande por primera vez en 1947, dirigida por Norman Z. McLe. Clasificándola de comedia dramática.

En el 2013 Ben Stiller realiza la segunda adaptación cinematográfica, protagonizada por él mismo. La crítica se divide, muchos la demeritan por carecer de la comedia que tuvo la adaptación de 1947 y la resumen como una película motivacional; otros la engrandecen. Tal vez ese sea el mejor logro de Stiller darle el giro a tragedia a lo que se esperaba una comedia y ocultar el drama detrás de una película pseudo motivacional.

Walter Mitty es un hombre común, en cualquiera de las adaptaciones o el texto; en muchos sentidos, débil con el constante anhelo de ser algo más de lo que se sabe que es. No hay mejor crítica que la comedia, al día de hoy cabe preguntarse: ¿Cuánta fantasía es la que vivimos y cuánta realidad es la que padecemos?... o viceversa.

Cualquier semejanza con la realidad no es mera coincidencia.

Hay un detalle interesante en la novela del profético Aldous Huxley “Un mundo feliz” (1932). Las personas hacen todo lo necesario para permanecer jóvenes. Así como hoy el absurdo de comprar una crema antienvejecimiento. En la nóvela, los habitantes del mundo feliz saben que llegando a una edad serán desechados socialmente y eventualmente desaparecidos.

El Walter Mitty de Stiller, ahora se encuentra con que la revista para la que trabaja se hará digital y que gran parte de los empleados serán sustituidos por jóvenes con más apego a las computadoras que al lema de la revista: "Ver mundo, afrontar peligros, traspasar muros, acercarse a los demás, encontrarse y sentir. Ese es el propósito de la VIDA”. Entonces comienza su odisea.

Los Walter (s) Mitty (s) de nuestra Ciudad y nuestros tiempos estamos a la vuelta de la esquina. No es secreto que para alguna empresa a los 35 años de edad te conviertes en obsoleto, sin importar la experiencia que hayas podido adquirir ni las ganas y compromiso que tengas para con tu vida profesional.

Y esto no sólo se centra en la vida laboral, al mirar un programa de televisión o un simple promocional uno descubre que la mitad de las madres o padres que se presentan son de una juventud que hace pensar que formaron sus familias a la edad de 10 años. Esto a traído como consecuencia que el anhelo de permanecer con apariencia juvenil se vuelva una obsesión y por tal una frustración de la vida moderna.

Podría considerarse que, como un mecanismo de defensa, comenzamos a crear en nuestra mente la idealización y potencialización de nuestra existencia. Todos, a riesgo de estar equivocado, hemos soñado alguna vez con algo fuera de nuestro entorno y realidad. En el amor que formas pareja con alguien que por diversos factores es inalcanzable, en lo social que tienes la admiración de alguien por hacer o haber hecho cosas que “sólo tú puedes hacer” y en lo personal porque en el entorno, por lo menos desde la época que estoy escribiendo esto, se nos exige el cumplimiento de roles y tareas para tener reconocimiento: sacar excelente en la escuela, lograr el éxito teniendo un poder adquisitivo que no sea un obstáculo para que puedas tener tal cantidad de cosas. Y estas tres situaciones interactúan de alguna forma. Y el escape inmediato es el soñar despierto.

Dime qué sueñas y te diré quién eres 

El filósofo alemán Ernst Bloch (1885-1977) en su “Principio de esperanza” (editorial Trotta) nos menciona que los sueños pueden ser los motivadores esenciales para el desarrollo personal pero también puede ser uno de los obstáculos para el desarrollo de este.

Hay que mencionar que nuestros sueños son reflejo del medio en el que vivimos. Entonces nuestros sueños e idealizaciones son controlados, más directamente que indirecta, por aquellos que tengan una presencia dominante en el entorno.

Por tal, habría que detenernos un segundo para reflexionar que vida alternativa tenemos en nuestros sueños.




Despierta

… Sacude sueños de tu pelo… //… Todo está roto…//… Y baila. [Jim Morrison]

Regresando a lo que impulsó estas líneas. Walter Mitty se libera a causa de un problema en su trabajo, y así cambia el soñar despierto por hacer las cosas con las que en algún momento deseó hacer.

Sé que este texto será tratado como una burda motivacional, y aclaro que en realidad es un texto pesimista. Es vigente el texto de James Thurber, cada día nos hacemos más viejos y seremos solo aptos para ser una estadística, seremos sustituidos por una máquina que logre hacer lo que diez de nosotros en diez veces menos tiempo. Entonces quizá ya debemos comenzar a soñar:

Que esto no va a realizarse, que en algún momento estaremos, en verdad ocupados de lo que pasa en nuestro entorno cercano y cotidiano, a suponer que a través de nuestro dispositivo electrónico estamos ocupándonos del mundo. 

Que los estándares de belleza no sean un obstáculo para tu realización personal.

Que la edad no sea un requisito para muchas cosas.

Quizá cuando veas las películas que menciono o leas el relato original, no lo veas con tanta comedia como supondría ser. Y como el Walter Mitty de Stiller, aun siendo por una casualidad, tu vida sea el sueño ideal.

-Silverio Rodama.


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