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SI LOS MUNDOS CHOCAN

Hace unos días, se estrenó Avengers Infinity War, película que, según sus propios directores, es el crossover más ambicioso de toda la historia. Tal afirmación generó una buena variedad de memes con gente que proponía sus propios encuentros épicos.

Cine, televisión, comics, videojuegos, casi cualquier variante del entretenimiento se ha engalanado con el cruce de personajes para un fin común y uno piensa: ¿qué pasa con la literatura? A muchos les vendrá a la cabeza Stephen King y las referencias dentro de sus obras que hacen pensar que todas comparten el mismo universo.

Pero, así como Stan Lee no creó a todos los héroes de Marvel, el que King haga que sus obras compartan universo no puede considerarse realmente un crossover, no sumergimos entonces en una investigación que amenaza menguar, al sólo encontrar breves homenajes entre autores y no un cruce en sí.


Al final del día logré reunir dos ejemplos, los dos casos que más se asemejan al concepto de crossover en el mundo literario. El primero no pertenece al género en sí, pero igual vale la pena darles un vistazo. No sólo los superhéroes deben reunirse para salvar el mundo.





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Los vengadores de su Majestad.

El mundo victoriano, al menos en la literatura, era peligroso. Con vampiros, científicos locos y genios criminales campando a sus anchas, no es raro que la potencia mundial de entonces, el Imperio británico, reuniera un grupo de gente extraordinaria para lidiar con situaciones extraordinarias.

La liga de caballeros extraordinarios es el cómic que explota está premisa. Nacido de la pluma de Alan Moore y las ilustraciones de Kevin O’Neil, se encarga de unir a los personajes de los libros de aventura, terror y policiacos de la época.

Campion Bond, supuesto antepasado de James Bond, es el encargado de reunir a tan variopinto grupo, conformado al final por:

Wilhelmina Murray (Mina Harker): Protagonista femenina de Drácula de Bram Stoker. En el cómic se ha divorciado de Jonathan Harker y es la comisionada para liderar y reclutar al resto del grupo.

Allan Quatermain: Cazador inglés protagonista de Las minas del rey Salomón de H. Rider Haggard, así como todas sus precuelas y secuelas. En el cómic se ha visto reducido a un adicto al opio, hasta que Mina aparece para reclutarlo. Cabe señalar que sus historias son la inspiración para Indiana Jones.

Hawley Griffin: Brillante estudiante de medicina que descubre la formula de la invisibilidad y protagonista de El hombre invisible de H.G. Wells. En el cómic es un violador de jovencitas al que le conmutan la pena a cambio de unirse a la liga.

Dr. Jekyll/Edward Hyde: Científico creador de una fórmula que lo libera de sus inhibiciones, convirtiéndolo en un “monstruo” durante el proceso. El protagonista de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert Louis Stevenson, en el cómic es un asesino de prostitutas en París, atrapado para servir a la liga.

Capitán Nemo: Príncipe indio y comandante del submarino Nautilus, protagonista de Veinte mil leguas de viaje submarino y personaje de La isla misteriosa ambas de Julio Verne. En el cómic se mantiene como antagonista de Inglaterra por esclavizar a su nación, pero su sentido de justicia lo motiva para unirse a la liga.

Una vez juntos, tendrán que hacer frente a villanos como Fu Manchú, James Moriarty o los marcianos de La guerra de los mundos. Con sacrificios de por medio, traiciones y excelentes tramas, además de los cameos de otros grandes personajes literarios como Auguste Dupin, Sherlock Holmes o el doctor Moreau.



Si bien es un cómic más que recomendable, aún con su base literaria no se puede clasificar netamente como un crossover en el oficio de la pluma. Pero hubo un grupo de locos que se decidió a dar el salto.


Y mientras tanto, en el Sa… digo, en Weird Tales.

En 1923 se fundó la revista pulp estadounidense titulada Weird Tales, publicación centrada principalmente en fantasía y ficción que lanzaría al mundo los trabajos de quienes luego serían reconocidos como grandes autores del género, siendo el más famoso H.P. Lovecraft.

Y es precisamente a raíz de esto, que el maestro de Providence empezó a reunir un grupo de allegados y discípulos que pronto se convertiría en el llamado Círculo de Lovecraft. Responsables principales de construir los Mitos de Cthulhu, su relación era principalmente epistolar, compartiendo opiniones sobre sus trabajos y, la razón por la que están en este artículo, tramas o personajes que se prestaban libremente.

Los miembros del Círculo fueron:

H.P. Lovecraft: Líder y maestro, creador de la base de los Mitos y del subgénero del terror cósmico. Firmaba sus cartas como Ech-Pi-El, Abdul Alhazred o Luveh-Kerapf.

Robert Bloch: Quizá el que tenía mayor calidad de aprendiz, pues se unió al círculo siendo adolescente y llegó a dedicarle su primer cuento a Lovecraft. Reconocido principalmente por su novela Psicosis, firmaba para el Círculo como Bho-Blok.

August Derleth: De prosa poco conocida pues sus trabajos eran más bien regionalistas, es conocido por fundar Arkham House para publicar los trabajos de Lovecraft a la muerte de este. En el Círculo era conocido como Conde d’Erlette.

Robert E. Howard: Fundador del género espada y brujería gracias a su personaje Connan el Bárbaro, el propio Lovecraft reconoció, en una carta que le dedicó tras su suicidio, que era el más prometedor del círculo para llegar a forjarse un nombre en la literatura “seria”. Sus cartas llevaban la firma de Bob Dos Pistolas.

Clark Ashton Smith: El de más bella prosa en el Círculo, admirado por Lovecraft gracias a esto y uno de los primeros en entablar contacto con el maestro. Junto con Lovecraft y Howard formó a los llamados tres mosqueteros de Weird Tales. Dentro del grupo firmaba como Klarkash-Ton.

Donald Wandreid: Junto a Derleth fue el encargado de fundar Arkham House para mantener vivo el legado de su maestro, aunque fue prolífico escritor, la mayoría de sus trabajos quedaron perdidos en las páginas de las revistas pulp. Melmoth era su seudónimo en el Círculo.

Frank Belknap Long: Famoso, aún para los no entendidos de Lovecraft, gracias a su cuento Los perros de Tíndalos, uno de los relatos considerados imperdibles en el ciclo de los Mitos. Sus cartas llevaban la rúbrica de Belknapius.

Más allá de parecer la primera idea de un foro de internet, donde cada quién usaba un seudónimo, el Círculo consiguió que varios escritores construyeran historias alrededor de un mismo universo. Cada uno aportó sus dioses, libros prohibidos, ocultistas y monstruos, todo desprendido del infame Necronomicón.




Sorprende que un grupo de escritores que se dedicaban a la literatura “basura” logrará un entendimiento y un entramado tan profundo partiendo de una sola idea únicamente con correspondencia escrita. Al menos yo no conozco a ningún grupo que haya tenido éxito en algo así, o al menos lo intentara.

Quizá sea el ego o el exceso de celo en la propiedad intelectual, pero Lovecraft y los suyos serían el mayor equivalente a lo que supondría un crossover en el plano literario, quizá una inspiración para los Vengadores y las Ligas de la justicia. Y también para los cameos de Stan Lee, pues Lovecraft y Bloch acostumbraban utilizar al otro como personaje en sus historias.

Por aquí lo dejamos, con la conclusión de que incluso un medio que puede parecer tan cerrado a colaboraciones ambiciosas como el literario, puede crear una travesía tan épica como la que Marvel consiguió en la gran pantalla. Sólo falta que alguien más se aventure por los caminos que abrieron Lovecraft y su Círculo.

-El colgado de las letras.

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