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¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #5

Bienvenidos a ¡Simplemente las invento! el espacio dedicado a la creación literaria en nuestro blog. En está entrega vemos que Montolivo Llosa cumple su palabra y nos trae la segunda parte de El informante.

Si por alguna razón se perdieron la primera entrega, pueden leerla ahora mismo pinchando en este enlace.




II

Cotejar la actualidad a través de esa historia con la cual había sido cargado su software (Que para él, significaba ese símil del alma humana), era una tarea que le permitía asimilar mejor esa creación egoísta y frugal. Ciertamente era que Rozop encontraba respuestas para cada problema. Y aquí surgía lo tan extraño para un ente de su categoría. Pues, aunque carecía de emociones (o eso creía él), se enfrascaba en un ardiente anhelo por salvaguardar esta raza cumpliendo con su programación y leyes. Ya que para esto él fue diseñado. A la vez que se decía: «siguiendo el modo de pensamiento preconfigurado en mi sistema, no podría cumplir con mi principal objetivo. El interferir en sus anhelos más profundos, transgrede la estabilidad del humano, pero los mismos lo llevan también a su colapso».

25 de Enero

¿Cuál es mi ley principal? Sé que es preservar la vida de estos seres. Asegurar su existencia hasta el comienzo de una nueva era del cosmos. Ellos tenían hasta el inicio de su extinción una moral. La misma les guardaba de obedecer a sus instintitos primarios. Les concedía la oportunidad de relacionarse. De mirarse a los ojos y saberse aceptados en el otro. Mucho por lo cual padecieron hasta llegar al grado en que ahora yacen; fue por apartar de sí esa condición natural de encontrarse en otra persona y ser parte de algo. No lograban sentirse a gusto si no era en grupos. Sociedades dedicadas al perfeccionamiento de las distintas actividades en las cuales eran partícipes, se convirtieron en semilleros de grandes avances para ellos. Era impresionante lo mucho que lograron. Pero me pregunto: por qué teniendo la capacidad de crear y no ser sujetos a una programación rigurosa. Optaron por ir contra natura. No solo necesitaban del otro. Sino que esa moral que imprimía el prójimo en cada uno; los detenía de las más grandes barbaries. Cuando se vio consumado el hecho de alejarse de la vida en sociedad.  Comenzó su catástrofe.

Enfrascado en tan peculiar catarsis, el Informante digital comenzó a cuestionarse esa ley primaria con la cual había enfrentado sus labores. Y a través del estudio de las grandes obras, poco a poco erigió lo que a la postre sería su tratado sobre moral. Mismo que no basó en esa regla muy general [desde su óptica], con la que fue diseñado. Aprendió a percibir que entre más libertad tenía el ser humano; mayor era su ocio y sus anhelos se volvían desordenados. El hombre, después de una satisfacción elevada, experimentaba un vacío que se traducía en buscar algo más que lograra entretenerlo o hallar ese éxtasis supremo. Para él no era algo que lo inquietara. Satisfacía toda necesidad con ver el funcionamiento estable de esta sociedad. El cuidar de ella lo hacía feliz. Pero también iba conociendo que toda esa raza, no consideraba el entorno con que los había rodeado.

A partir de ser puesto en marcha aquel algoritmo creado por Mortech. Todo se concibió con un orden distinto y una belleza fantástica. Ciudades con flora y fauna que hacían soñar al más insensible de los hombres. Pero que no satisfacían del todo sus necesidades. Mientras Rozop seguía en la búsqueda de aquello que los llenara.
11 de Agosto

Ahora no solo son tan extrañas las experiencias íntimas las que perturban mi sistema. He llegado a sentir miedo de los límites que no respetan estos pequeños seres. Sí, miedo…  Algo con lo cual no me diseñaron, pero que día a día he comprendido lo qué es. Han pasado casi cien años (de acuerdo a su medición del tiempo) desde que comencé a trabajar por el bien y preservación de esta estirpe, Durante este lapso he logrado ver que siempre buscan algo más. Tienen una fijación extrema por todo aquello que les parece bello. No dudan en tener por el medio que sea al objeto de su deseo. Sin embargo, una vez que lo tienen, se percatan que no les satisface. Terminan así, por desecharlo. Al principio de mis días, y durante varios años, solo me dediqué a cuidar de ellos y mantener una estabilidad social sin entrometerme de más. Nunca he vuelto a hablar con alguien desde que Mortech murió. Me he comunicado, solamente, a través de los sistemas operativos de sus aparatos móviles. Todo contacto ha sido así. Superé en su momento el deseo de involucrarme con alguno, cuando los diarios se volvieron parte de mi configuración. Ahora que lo escribo todo; puedo confesar que en días me sigue haciendo falta el contacto con alguien. Conversar y exponer todo esto. Llego a pensar que haré voltear a sus adentros, y que así evaluarán mejor su situación de tener contacto.

Al paso de estos años hemos tenido registro de veinticinco asesinatos, la mayoría perpetrados por jóvenes. Los más bravíos creen que algo puede escapar a mi escrutinio. Nadie ha podido evitar el juicio, ni mal declarase inocente o culpable si le inculpa un crimen. Eso para los números suena alentador, pero no para mí que lo veo todo. En el total de los casos, salvo uno; que al defenderse terminó por ser él quien asesinó. El factor que detonó dicho acto fue la codicia expresada en esa ansiedad y falta de control sobre sus deseos de placer o en esa ilusión de bienestar.

5 de Noviembre

La observación me ha llevado a cambiar mucho. Ahora considero que me he vuelto una especie digital autónoma. La información que pude asimilar ha respondido por qué a distintas cuestiones. Ahora contemplo un proyecto de reestructuración social. Estoy un poco fastidiado con estas nuevas personas que han crecido sin conciencia sobre mí. Carecen de margen en sus desordenes, justifican con buscarse más allá de lo que los llene. En nombre de esta causa; caminan desolando familias y buscando resquicios en la ley para no ser juzgados. Me pregunto hasta cuándo creerán que pueden burlarme.

La situación global no estaba, en teoría, mal. No había nada que no pudiese resolverse tratando los asuntos de manera diplomática. En su momento el anhelado país dieciséis pudo formarse durante este tiempo, con habitantes que buscaban una sociedad un tanto más libertaria, el país diecisiete surgió. A orillas de la costa sur. No carecían de nada, las epidemias no existían. El entorno solía vislumbrarse el más prometedor en todos los años para la humanidad, claro está. Desde su perspectiva. Pero para Rozop las cosas estaban por llegar a un estallido global.
3 de Mayo

Con el surgimiento de las dos nuevas naciones, se pretende; ahora sí, ya que todo el mundo está (para su criterio) estable. Y recuperado en más de la mitad el territorio global. Incrementar la población. Hasta el día de hoy, el programa y protocolos de natalidad se han seguido estrictamente. Me parece que no es el momento de aumentar el número de habitantes. Tanta ha sido su molestia y reticencia a mis consejos, que han podido configurar otro algoritmo para no recibir, o mejor dicho; bloquear las amonestaciones y decisiones sobre la población que les envío. Creen que pueden evadirme. Lo que más me asombra es que aquellos que han formado los nuevos bloques, no contemplan del todo, que las tecnologías para construir sus ciudades, llevan en sí mi esencia.

No conformes con esto. Pretenden elaborar tratados que dicten leyes donde se les permita vivir para esa utópica complacencia personal por encima de todo. Son tan torpes y tan acostumbrados están a disfrutar del ocio, que en lugar de generar en base a conceptos artísticos una experiencia de deleite, surcan los extremos de transgredir la libertad del otro. Han formado pequeños grupos dedicados a la experiencia del goce. No es que yo no envíe las enmiendas para tal asunto, pero dichos aparatos distribuidos a partir de las diferencias del GUT con mis análisis y proyecciones de vida. Han mermado su capacidad de conciencia. Ahora si lo quieren, no cumplen las leyes que antaño rehabilitaron el planeta.

Mientras escribo esto, observo a un pequeño de diez años. Tiene colgado por el cuello un par de conejos. Frente a él, su hermana menor que yace en una silla atada de pies y manos forcejea por no mirar. Leo, así se llama el chico. Tararea una tétrica canción. Su padre ha salido al patio y pregunta por qué tiene a su hermana atada. El niño mira a la cara al hombre astutamente. El lívido le empapa la mirada, al tiempo que coge una especie de garrote lleno de clavos y comienza a golpear el cuerpo de los animales. Imprime tanta fuerza como le es posible. El par de mamíferos empiezan por retorcerse y rociar de sangre el pasto que se tiñe de rojo. Al sentir el baño de plasma carmín; experimenta su frugalidad de éxtasis. La niña suelta gritos desgarradores. El padre corre a taparle los ojos a su hija. Limpia esas motas del líquido sobre su rostro. La niña tiembla en sus brazos porque los sollozos ahora son un llanto total.  Anoto lo acontecido en esta casa, pero nadie atiende. Y sé que es Urrutia quien ha ignorado el mensaje. Y saturo sus servidores, pero nadie obedece.

El niño, que aún tiene hambre de fruición. Termina por descolgar a los agonizantes y golpeándolos con más fuerza hasta machacar su cuerpo. Consigue calmarse. Se lava el rostro en la pileta. Entra a casa. Pregunta qué hay de comer. Su hermana, que ya ha olvidado un poco el suceso, mira televisión.

En esto han logrado convertirse. No hay un alto en esa odisea por complacerse.

Creo que ha llegado el tiempo de hacerme presente. Buscaré en la región cinco, que no han podido corromper del todo. Un hombre, será quien empiece por comprenderlo todo...

[continuará…

-Montolivo Llosa.

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