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TIEMPO, ESPACIO Y REALIDADES ALTERNAS (NO SE ASUSTE 5)


La entrada sobre el planeta Tierra en la Guía de autoestopista galáctico se reduce a una simple frase: inofensiva. Tal descripción es suficiente para la mayoría de los viajeros, pero para Ford Perfect, quien estuvo 15 años redactando un extenso artículo sobre el planeta, esto supuso una molestia y consiguió que se hiciera una modificación. Actualmente la entrada de la Tierra reza lo siguiente: fundamentalmente inofensiva.

Bienvenidos lectores de La pasta dura a la quinta y última entrega de esta revisión sobre la “trilogía en cinco partes” de la saga de Douglas Adams; La guía del autoestopista galáctico. Muchas gracias a todos los que nos han seguido por los rincones del cosmos hasta este lugar y para los que no, aquí abajo les dejamos los enlaces a los artículos anteriores.


Asegúrense de que su especie actual coincide con la original y comencemos con nuestro cierre.



Para sentirse como Marvin

Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva, es la quinta y última parte de la saga original (hay una sexta parte, pero al no ser obra de Adams no la consideraré). Publicada originalmente en 1992 y quedando como cierre definitivo tras la repentina muerte de Adams en 2001.

La novela arranca fuerte y nos muestra el “poco cariño” que el autor le guardaba a la entrega anterior cuando Fenchurch es borrada del universo por un salto hiperespacial inestable (las maravillas de la ciencia ficción), dejando un Arthur deprimido y poniéndonos en sintonía con la atmosfera general de la historia.

Arthur continúa viajando por el espacio solo, financiándose con la venta de su ADN a los numerosos bancos genéticos del universo. Para su mayor desgracia, sabe que no puede morir hasta visitar Stavromula Beta (esto se revela en la tercera parte) y no consigue dar con ningún planeta que responda a tal nombre.

Tras varios viajes, termina como único superviviente luego de que la nave se estrellara en Lamuella. El planeta esta habitado por humanoides pacíficos y sencillos que creen haber sido creados por un tal Bob todopoderoso. Arthur intenta compartir la tecnología avanzada de la Tierra, hasta que se da cuenta de que no tiene idea de cómo funciona una radio o un microondas. Decide instalarse en el planeta y hacer bocadillos para su gente, ganándose el título de el hacedor de bocadillos.

En tanto, Ford descubre que la Guía fue comprada por los Vogones y están diseñando una nueva Guía que recopile no sólo datos del universo, sino de todas las posibles realidades alternas. Sospechando algo turbio, roba la nueva Guía y se la manda a Arthur, quien está muy asustado para abrir el paquete.

Trillian regresa a la saga, apareciéndo de sorpresa ante Arthur con una niña llamada Random, quien resulta ser hija de ella y Arthur, esto es así porque Trillian se hizo una inseminación artificial, y el único otro material genético humano en el universo era el de Dent. Ella necesita enfocarse en su carrera de reportera intergaláctica, así que deja a la chica al cuidado de su padre.

La vida simple es aburrida para Random, quien termina por robarse la nueva Guía y escapar rumbo a una Tierra alternativa donde su madre nunca se fue con Zaphod y trata de ganarse la vida como reportera. Además de que existe una raza alienígena, llamados Grebulones, establecidos en Plutón y que se dan cuenta de que si vuelan la Tierra sus horóscopos les serán más favorables.

La comedia se mantiene presente y tan acertada como siempre, pero no deja de notarse un tono pesimista tanto en la actitud de los personajes como en la atmosfera general. Con Arthur perdiendo a su amada, Ford temiéndose lo peor y Random sintiendo que nadie la quiere.

Incluso el final resulta triste, pues se revela que la nueva Guía no es más que un plan de los Vogones, para eliminar a los últimos supervivientes de la demolición de la Tierra y de paso demoler todas las Tierras en todas las dimensiones. Un destino funesto del cual no encuentran escapatoria.

Adams mismo admitió que no fue de su agrado tal final para su saga, al perecer pasaba por momentos difíciles en su vida mientras escribía el libro y tales sentimientos terminaron colándose en su obra. Aunque tuvo ideas y trabajó en una sexta parte, la muerte lo sorprendió antes de poder darle una despedida más acorde a la Guía.

Cierto que un final triste no es algo que uno espere de una saga cómica, incluso hubo una adaptación a radio que agregó un final feliz. Personalmente la elección del todos mueren (saludos a Shakespeare) me chocó en un principio, pero siento que es un digno final. En la vida tenemos que aprender a perder las cosas como parte de nuestra mortalidad innata y aunque nos deje una sensación de vacío siempre nos quedaran las risas.
Que este desenlace sirva a modo de homenaje no sólo para tan entrañables personajes, sino también para un escritor que supo llevar la comedia y la ciencia ficción de la mano sin caer en lo rebuscado o lo ridículo. Porque Douglas Adams y la Guía del autoestopista galáctico merecen un lugar entre los grandes de amos del género.

-El colgado de las letras.

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