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¿MÉXICO LINDO Y QUERIDO?

Hablemos acerca de una de las ciudades con mayor oferta cultural que podemos encontrar. Mi ¿México lindo y querido? Y es que Demasiado se ha dicho ya de la necesidad de un gobierno que potencie la capacidad de un país que muchas veces se queda estancado de acuerdo a una mala administración. Dicho sea de paso, las malas gestiones también van ligadas a la poca capacidad crítica de su sociedad. En definitiva, siempre comprendemos que es una culpa compartida. 
Pero la política nos atañe poco en esta ocasión. O viéndolo de otro punto de vista. Saquemos el saldo a favor que nos han dejado los años. Si bien la sociedad mexicana no se considera como alta escuela en cuanto a cultura. Se cuenta con un ganador del premio Nobel. No estará de más resaltar la gran cantidad de escritores, muralistas y pintores de renombre internacional. Personajes que dedicaron, o lo hacen aún; la fuerza de sus años al trabajo artístico.
Una de las ironías más siniestras en este país, recae en ello. El trabajo destinado al arte se ha enclaustrado en un prototipo de persona orgánica o en demasía intelectual, pero que logrará generar poco. Ese bicho raro que se pasa las tardes metido en libros o buscando su inspiración en cada concepto que vislumbra. ¿Y eso a nosotros qué? Bueno, no debemos ignorar que todos percibimos algo de acuerdo a la historia que nos tocó vivir, eso será nuestra punta de lanza para enfrentar cada una de las actividades de nuestro día.




Si el concepto de trabajo en una nación está definido por la masa obrera, no podemos indagar mucho más allá de lo que en dicha sociedad se entenderá por recreación o entretenimiento. El INEGI nos ofrece cifras muy interesantes. Del total de población en México; se cuenta con el cincuenta y nueve punto trece por ciento de clase baja, seguido por esa clase media, con un treinta y nueve. Rematando con solo el diecisiete por ciento de la población como clase alta. 
Esto indudablemente nos lleva a redefinir el concepto de cultura. Que va totalmente ligado al desinterés por la rama artística. Ya sea que hablemos de pintura, literatura, danza, escultura, o incluso; el cine. Sin embargo, es aquí donde recae nuestra ironía como nación. Siendo la CDMX no solo una de las ciudades más pobladas, o inseguras, también se ha logrado algo positivo durante los años turbios, que nunca estará de más resaltar.
En la ciudad de México se cuenta con una cantidad de ciento setenta museos. De los cuales solo ciento cincuenta y uno, se consideran oficiales. Eso equivale a que ocupe el segundo lugar a nivel mundial. Solo la gran metrópoli de Londres está por encima. Algo muy alentador para todo aquel que se enfrente a dichas cifras. Pero donde muy pocos muestran un interés real por conocerlos, algo está mal. Salvo por obligación escolar, el interés para el grueso de nuestra población resulta nulo.
Ciertamente ya se ha establecido una clara postura acerca del porqué surge este desinterés (mayor población obrera). No podemos afrontar la realidad simplemente señalando como una falta social ante tal oferta cultural, esa casi inexistente interacción. El mexicano promedio, sale a perder la vida ejerciendo un oficio. La dificultad para el profesionista no resulta menor. Se justifica el promedio de personas con no tener tiempo. Prefieren ocupar esas horas libres en descansar que dedicarse a leer un libro o visitar un museo.
Sin embargo, nuevamente nos acercamos al delgado límite de la dualidad, nos topamos de frente con el surrealismo que vive México. La población le brinda más realce a actividades relacionadas con el tema de soccer que con aspectos de otra índole. Incluso a la hora de opinar o ejercer juicio, los colores por un equipo se convierten en el catalizador colectivo. Dicho espectro también es generado por la televisión y su carente programación, no hay conflicto en entenderlo. ¿Pero qué hacer?
No todo resulta tampoco de un negro apabullante. La diversidad cultural se construye a partir de estos matices que nos permiten ordenar nuestra comunidad. Así como convivir bajo el respeto será siempre una manera sana de llegar a soluciones. Lo que es claro, es la baja demanda, con lo cual acaban por convertirse en espacios poco frecuentados, desaprovechando todo el potencial que hay en ellos. El complejo más intrínseco del mexicano; es su corto nivel escolar, pero opciones existen. 
Limitar su educación a conceptos de instituciones no será tampoco la opción más viable para ejercer una sana educación o apego cultural y/o artístico. Facultarse de una manera autodidacta puede erigirse como solución para la mejoría como sociedad. La Red Nacional de Bibliotecas Públicas cuenta con siete mil trescientas sesenta y tres bibliotecas públicas. De las cuales, una vez más. La mayoría no se entenderán sino como un recinto donde se acumulan libros y se guarda silencio. Pero no, el sinfín de actividades que ofrecen nos acerca con la posibilidad de derribar mitos y complejos.
Ensanchando no solo nuestra mente a la hora de opinar, sino redirigiendo de forma objetiva esos gustos culposos (pasiones deportivas) o redefiniendo entretenimiento.
Del total de espacios públicos dedicados al fomento de la lectura y comprensión de diversos temas. Por lo menos en la CDMX habrá más de cinco que resulten en un compendio excelente como para olvidarse de esas distracciones y espacios muertos. Si en verdad buscamos la superación, el uso de recintos de orden cultural debe ser nuestra prioridad. Enfrentarse a estos inmensos inmuebles muchas veces resulta algo complejo, pero no imposible. 
Termina la ignorancia cuando damos el paso hacía averiguar documentando lo que no sabemos. Esa debería ser la encomienda social prioritaria. Nunca está de más zambullirse en el inmenso mar cultural que nos ofrece esta ciudad. No se trata de olvidar que la vida es en sí un collage de colores y filias. Tampoco de portar el dedo denigrante a los gustos de cada individuo. Pero si bien nos va, podremos acceder a mundos desconocidos desde una lectura. Nuevamente, el arte en todo sentido nos llevará a tomar asiento para que lo poco comprensible sea resuelto por ese objeto lleno de sensualidad llamado Libro. 
Darse la oportunidad para diversificar nuestro concepto de entretenimiento resultará en la mejor decisión que la individualidad en pro de la sociedad pueda tomar. Apología a la lectura, pues se encumbra como la base primaria para una comprensión y análisis de diversos temas. Todo ha sido escrito para ser en su mayoría expuesto por aquellos que dicen saber. ¿Pero quién ha prohibido la lectura hoy en día? No existen pretextos para cultivarse poco a poco.




Si por costos nos atemorizamos, habremos de encontrar espacios que sean de acceso gratuito. Optando otros por un bajo costo. Es verdad que hay opciones realmente costosas en cuanto a dinero y distancia; pero otras serán de un alcance realmente público y con variedad de actividades. Empezando por asuntos básicos, paso a paso se podrán escalar cimas cada vez más altas. Si el tiempo resulta la objeción. El destinado a las bioseries o programas de contenido deportivo es mayor. ¡No hay pretexto! 
Es apremiante que se opte por una culturización, tenemos una de las ciudades con mayor número de opciones. Ya sea que la elección recaiga sobre una biblioteca y la lectura de libros y revistas, o largas caminatas por recintos; escaparate de pinturas y esculturas. Sólo así se podrá de verdad entonar a voz en grito que este país es nuestro México lindo y querido.

-Montolivo Llosa.

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