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¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #16

Una vez más nos encontramos en ¡Simplemente las invento! el espacio que dedicamos a la creación literaria. En la edición decimo sexta traemos un breve relato de Montolivo Llosa con temática suicida.
Les recordamos que nuestro concurso de poesía ya encontró ganador, si aún no has disfrutado de el puedes hacerlo siguiendo este enlace.

Ipso Facto
Te levantas temprano. Lo primero que provoca tu hastío es el blanco del apartamento — Loft — murmuras. Encuentras las huellas de una noche apasionada, la ropa que surge de tu habitación a la puerta del lugar te provoca un esbozo de sonrisa. Decides comenzar el día escuchando música. Te internas en el roce fluvial de la ducha y dejas que el vapor acaricie tus poros. Has entendido que la mejor manera de ser recordada es desde la elegancia. Coges un traje sastre color negro, que hace que tus pantorrillas luzcan el doble de tamaño, por no mencionar el elegante trasero que deja ver. Sonríes ante la imagen que te devuelve el espejo, suspiras, coges las llaves. Ha llegado la hora. Aún no sabes el porqué de tu decisión de caminar, pues tal puede reparar en un impedimento.
Avanzas sin complicación entre calles impregnadas de aroma a eucalipto «Algo bueno de vivir en la Roma» dices al viento. Pasas por un pequeño Oxxo, guardas los audífonos. Sonríes al encargado mientras tomas una botella de agua. Sales. El sentir la mirada de aquel joven te provoca satisfacción.
Finalmente, diriges la vista hacia el cielo, paso a paso subes las escaleras de lo que será tu mayor éxito. Ya en el puente vislumbras el mar infatigable de automóviles, una vez más el aroma a tierra mojada y hierba te seduce; «Tal vez el negro no era el color ideal para la ocasión» musitas. Suspiras, dejas pasar un par de extraños que te sonríen y codician tu cuerpo, lo notas en las miradas que te recorren de arriba abajo y se detienen a la altura de tus senos. Sufres ante la perspectiva de la altura, lo ignoras, es más fuerte tu decisión. Revisas que en el pequeño bolso de tu saco se halle la nota que explique todo, como puedes guardar el equilibrio, sin más… saltas.

La caída se te hace eterna, tanto que recuerdas: «Graduada con honores a los 23, casi de inmediato ingresaste a una trasnacional. El perfecto manejo con las relaciones públicas logró múltiples ascensos, conociste al hombre de tu vida — lamentablemente sigue dormido en casa —. Nocturna por nacimiento, adicta al café y nembutales, a gastar demasiado en libros que jamás leíste, romántica al grado de intentar tu primer suicidio a los diez, cuando tus padres te llenaban de cosas que jamás llegaste a sacar de sus empaques. Hace unos días en casa de ellos, frente al cuarto que habitaron tus demonios, en tu lugar secreto, hallaste miles de historias, de las cuales; solo una valía la pena: justificación a mí por qué. La reescribiste ayer, no cambió mucho. Das una leve pirueta en el viento, una ligera brisa ha comenzado a caer, te moja la cara. Te arruina el delineado. Tras el lapso de enojo vuelves a lo anterior. Casada, sin hijos, con una cuenta millonaria, el seguro le dará para dormir por más de diez años al hombre que te provoca la sonrisa con la que te envuelves mientras caes, lo amas, lo echarás de menos en el más allá. Tal vez sí lo habrá.  
Sigues cayendo, ahora el asfalto se ve más cerca, respiras hondo, te despides de la vida tal como la concibes, el aire en tus pulmones no te alcanza, necesitas más. Respiras con desesperación. Primero cayeron tus piernas luego vino el impacto en la cabeza, dolor efímero lleno de sombras. Algo te arroja aún más lejos, ya no sientes, fue inmediato, la sangre mancha tu traje sastre, sin embargo, el maquillaje conserva su perfección.

-Montolivo Llosa.

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¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #32

Aún nos queda combustible en nuestro regreso, de nuevo la pluma de Noemí Tejada Flores nos trae un relato perturbador para hacer las delicias en este inicio de semana.

DISFRUTANDO EL DESEO
El hombre escuchaba el noticiero nocturno; quiso poner más atención a lo que  el reportero decía: “Una persona había sido encontrada de bajo de un puente”, lo impactante de la noticia era  que el estado del cuerpo se encontraba con heridas extrañas,  parte de la cara parecía se le habían comido a mordidas, el antebrazo tenia las mismas señales, el glúteo derecho había sido fileteado como si fuera un pedazo de carne de res. La cámara quería acercarse al cuerpo pero sólo se veía una manta blanca que cubría un bulto. Este hallazgo podría tener bastante audiencia y durar por unas semanas en las televisoras.  Los periódicos se llenarían de imágenes horrendas, morbosidad que satisfará a los habitantes de la ciudad. La descripción del sujeto, un hombre de treinta y tantos años, delgado, con facciones finas, …

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #30

Damos paso a la edición treinta de esta sección donde compartimos el quehacer literario, y lo hacemos con el debut de nuestra nueva colaboradora Noemí Tejada Flores, haciendo su presentación con un pequeño poema.

45 SEGUNDOS
Por segunda vez he querido tocar el cielo.
Para saber si de verdad existe el algodón.
Por segunda vez se me rompe el corazón, y me encuentro entre cuatro paredes completamente sola.
No hay un tren que pueda ser mi aliado. No hay ni una pastilla para dormir. No hay nada que me atraiga para dejar de sentir.
Por segunda vez siento un vacío en el estómago, y sólo quiero llorar, llorar, llorar.
He sabido que el dolor no se cura; está ahí para siempre. La soledad me acompaña y también me hace caer cuando necesito ser más fuerte.
Por segunda vez quiero tocar el cielo; y descubrir que existe; que tomará mi mano, y nunca jamás me soltará.
Estoy triste. Nadie se dará cuenta porque solo tengo un teléfono donde escribiré que todo está bien, y pondré una carita emotiva. Donde nadie se…

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #33

De nuevo aparece Noemí Tejada Flores que nos comparte un cuento para disfrutarlo en este fin de semana largo.


EL MISTERIO DE LA PUNTA DE LA MONTAÑA
Antes de las seis de la madrugada salía a correr, el aire fresco lo respiraba profundamente,  le gustaba ver el cielo todavía oscuro y la estridulación de los grillos cuando pasaba por los jardines de la colonia, el silencio lo relajaba, disfrutar de los caminos solitarios le daba tranquilidad y continuaba así hasta llegar a la orilla. Tomaba una pendiente para regresar por el mismo lugar, tenía más altura el recorrido pero ir solo no era nada recomendable así que apenas llegaba al principio de las faldas de la montaña. Empezó a caminar por las mismas calles de regreso casa, se sentía diferente, el aire era más pesado, como si lo compartiera con alguien más. Se sentía cansado, miró su reloj para medir el kilometraje de su carrera. Se quedó pasmado, no podía creer que tan sólo fueran ochocientos metros. Se preocupó, tal vez algo le estaba pas…