Ir al contenido principal

ALZA LA VISTA

En 1954, el mundo asistía al estreno de una película japonesa que proponía una metáfora del horror, consecuencia de lo vivido durante los bombardeos nucleares sufridos por el pueblo nipón, durante la segunda guerra mundial. Veríamos pues a un lagarto colosal y bípedo arrasando todo a su paso, no quedó más remedio que darle el nombre de Godzilla.

El dinosaurio radiactivo inaugurará el género conocido como Kaiju-eiga (películas de monstruos) donde se vería a una variedad impresionante de criaturas gigantes arrasando ciudades y combatiendo entre ellas. Pero, así como Godzilla no fue el primer titán en ser llevado a la pantalla, simplemente miremos al King Kong de 1933, el miedo a las criaturas gigantescas ya había sido explotado con anterioridad en, cómo no, la literatura.



Durante su historia el hombre ha tenido que compartir la tierra con seres de estatura fuera de lo normal, desde el mamut lanudo hasta la ballena azul, resulta inevitable que tales visiones no hayan calado en el imaginario colectivo. Y la primera fuente de aquel arcaico terror vendría desde el gran abismo de nuestro mundo.

Cubiertos por las aguas

Desde que los humanos decidimos explorarlo, el mar siempre se ha poblado con bestias gigantes agazapadas en las profundidades, a la espera de los marinos desafortunados que crucen dentro de sus dominios. Así tenemos a la Escila griega que masacró a los hombres de Odiseo, al sempiterno Kraken de la mitología escandinava o al Leviatán de las tradiciones judeo-cristianas.

Obviamente los escritores no podían dejar pasar tan suculentos mitos, hablaría de Cthulhu y todos sus amigos, pero me imagino que los lectores dirán: ya va a empezar otra vez el pesado este con Lovecraft, así que centrémonos en otras cosas. Si de bestias marinas hablamos imposible no mencionar al clásico de Herman Melville: Moby Dick.




La ballena blanca fue construida por Melville con base a su propia experiencia como ballenero, además de los sucesos reales del ataque de un cachalote que hundió el barco ballenero Essex, y la cacería de un cachalote albino llamado Mocha Dick quien merodeaba la isla chilena con la que comparte el nombre. Este último, al igual que su contraparte literario, escapó durante cuarenta años de los intentos de cacería y como prueba de ello llevaba varios arpones incrustados en la espalda.

Al margen de la cantidad enorme de simbolismos que acarrea la obra, nos encontramos ante un monstruo gigante que bien puede encajar en los modelos de las películas japonesas; siendo una fuerza imparable contra la que el hombre jamás tuvo o tendrá alguna oportunidad; basta ver cómo la ballena blanca hace pedazos el Pequod. Pero el orgullo y la necedad de la humanidad pueden más, aumentando la devastación.

Otras bestias formidables surgidas de entre las olas son el calamar gigante que lucha contra el Nautilus del Capitán Nemo en la obra de Verne: Veinte mil leguas de viaje submarino; o el ictiosaurio y el plesiosauru que se baten en el mar subterráneo de Viaje al centro de la tierra. Incluso asomarnos a una historia más reciente con MEG de Steve Atlen donde se explora la teoría de que el prehistórico tiburón gigante conocido como megalodón aún habita las aguas. Pero si de seres prehistóricos hablamos…

Lagartos terribles

La búsqueda del hombre por monstruos gigantes se vería satisfecha cuando fueron hallados los primeros fósiles de dinosaurios, estremeciendo a todos tras demostrar que por nuestra misma tierra habían caminado lagartos de proporciones descomunales, si a eso le sumamos las armas de cacería que poseían las especies carnívoras completamos la pesadilla.

Se piensa que fueron esta clase de fósiles los que inspiraron las historias sobre dragones tan comunes en la edad media. El problema con los reptiles escupe fuego, es que se utilizaron tanto en la fantasía que terminaron siendo cliché, no hay héroe de épica medieval que no se precie de haber matado a un dragón. Como se que no tengo credibilidad, dejémoslo en palabras del maestro Borges:

El tiempo ha desgastado notablemente el prestigio de los dragones. Creemos en el león como realidad y como símbolo; creemos en el minotauro como símbolo, que no como realidad; el dragón es acaso el más conocido, pero también el menos afortunado de los animales fantásticos. Nos parece pueril y suele contaminar de puerilidad las historias en que figura. Conviene no olvidar, sin embargo, que se trata de un prejuicio moderno, quizá provocado por el exceso de dragones que hay en los cuentos de hadas.


Pero volvamos con los saurios, obviamente de la mano de Michael Crichton y su ya inmortal Parque Jurásico. Al igual que Godzilla, los dinosaurios de Crichton surgen por el mal uso de la ciencia por parte de los humanos; en el primer caso la energía nuclear y en este la genética. Y es que nuestra posición “dominante” en el planeta nos hace creer que podemos controlar la vida y subyugar a los antiguos amos de la Tierra.

Como es de esperarse las cosas salen mal y nuestros lagartos terribles arman la escabechina. Encajando de nuevo a los monstruos gigantes como fuerzas de la naturaleza que el hombre no puede comprender y menos enfrentar; no son buenos, no son malos, simplemente son y es mejor no querer controlarlos.

Crichton publicó una secuela llamada El mundo perdido, pero es la misma historia sólo que con un escenario distinto y personajes adicionales. Curiosamente la secuela comparte título con una novela de Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes nos habla de una expedición a una meseta en la selva amazonas donde aún persisten animales prehistóricos, por desgracia para este artículo los dinosaurios tienen una participación escasa, centrándose más en el conflicto entre una tribu prehistórica y un grupo de homínidos primitivos.

Y hasta aquí llegamos con este breve repaso a los seres colosales que pueblan el bestiario de la humanidad ¿Conoces algún otro? Te invito a dejarlo en la caja de comentarios.

-El Colgado de las Letras.

Comentarios

VISITA LO MÁS LEÍDO

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #32

Aún nos queda combustible en nuestro regreso, de nuevo la pluma de Noemí Tejada Flores nos trae un relato perturbador para hacer las delicias en este inicio de semana.

DISFRUTANDO EL DESEO
El hombre escuchaba el noticiero nocturno; quiso poner más atención a lo que  el reportero decía: “Una persona había sido encontrada de bajo de un puente”, lo impactante de la noticia era  que el estado del cuerpo se encontraba con heridas extrañas,  parte de la cara parecía se le habían comido a mordidas, el antebrazo tenia las mismas señales, el glúteo derecho había sido fileteado como si fuera un pedazo de carne de res. La cámara quería acercarse al cuerpo pero sólo se veía una manta blanca que cubría un bulto. Este hallazgo podría tener bastante audiencia y durar por unas semanas en las televisoras.  Los periódicos se llenarían de imágenes horrendas, morbosidad que satisfará a los habitantes de la ciudad. La descripción del sujeto, un hombre de treinta y tantos años, delgado, con facciones finas, …

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #30

Damos paso a la edición treinta de esta sección donde compartimos el quehacer literario, y lo hacemos con el debut de nuestra nueva colaboradora Noemí Tejada Flores, haciendo su presentación con un pequeño poema.

45 SEGUNDOS
Por segunda vez he querido tocar el cielo.
Para saber si de verdad existe el algodón.
Por segunda vez se me rompe el corazón, y me encuentro entre cuatro paredes completamente sola.
No hay un tren que pueda ser mi aliado. No hay ni una pastilla para dormir. No hay nada que me atraiga para dejar de sentir.
Por segunda vez siento un vacío en el estómago, y sólo quiero llorar, llorar, llorar.
He sabido que el dolor no se cura; está ahí para siempre. La soledad me acompaña y también me hace caer cuando necesito ser más fuerte.
Por segunda vez quiero tocar el cielo; y descubrir que existe; que tomará mi mano, y nunca jamás me soltará.
Estoy triste. Nadie se dará cuenta porque solo tengo un teléfono donde escribiré que todo está bien, y pondré una carita emotiva. Donde nadie se…

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #33

De nuevo aparece Noemí Tejada Flores que nos comparte un cuento para disfrutarlo en este fin de semana largo.


EL MISTERIO DE LA PUNTA DE LA MONTAÑA
Antes de las seis de la madrugada salía a correr, el aire fresco lo respiraba profundamente,  le gustaba ver el cielo todavía oscuro y la estridulación de los grillos cuando pasaba por los jardines de la colonia, el silencio lo relajaba, disfrutar de los caminos solitarios le daba tranquilidad y continuaba así hasta llegar a la orilla. Tomaba una pendiente para regresar por el mismo lugar, tenía más altura el recorrido pero ir solo no era nada recomendable así que apenas llegaba al principio de las faldas de la montaña. Empezó a caminar por las mismas calles de regreso casa, se sentía diferente, el aire era más pesado, como si lo compartiera con alguien más. Se sentía cansado, miró su reloj para medir el kilometraje de su carrera. Se quedó pasmado, no podía creer que tan sólo fueran ochocientos metros. Se preocupó, tal vez algo le estaba pas…