Ir al contenido principal

MAÑANA LO LEO

Todos a cierta edad lectora, comienzan a ser víctimas de la metamorfosis del intelectual, optando por desechar aquello que no gustan tener en su biblioteca. Sin embargo, los libros y su propia voluntad acaban por encontrar la manera de ser leídos sin tomar en cuenta ningún tipo de gusto. Bueno, pues ante tal situación, hace tiempo tocó el turno de invertir tiempo a una novela francesa de un escritor para público juvenil/femenil. Gilles Legardinier.
En dicha novela aborda temas clásicos. Amor, desamor, intriga, amistad, depresión, inseguridad, divorcio, muerte; y esa incapacidad del ser humano por dejar aquello que no nos hace felices, pero que nos pone a funcionar en el rígido sistema social. Es básicamente un tema muchas veces  llevado no sólo a la narrativa, sino al cine. Sin embargo, tiene ese estilo veloz y conciso que termina por atraparte.
Mañana Lo Dejo, es el título del libro. En él se cuenta la historia de Julie, una joven atrapada en un trabajo que detesta. Víctima de una situación laboral que le abruma al contemplarse vacía de aquellas cosas que en realidad marcan el día a día y brindan la oportunidad de pensar en un mañana. Pero antes de conocer más a la protagonista. El primer capítulo narra la fiesta de divorcio de uno de sus amigos. Donde se plantea una pregunta que permea toda la trama.

La pregunta es la misma que cualquiera en una charla con sus amigos podría hacer: ¿Qué es lo más estúpido que has hecho en tu vida? 
Se podría decir que la misma cuestión es la llave para conocer de cerca a cada uno de los personajes y entender su participación en este lío. Vayamos al grano. Es una historia de amor con una peculiaridad. El ritmo, mismo que logra envolver.  Todo comienza para Julie cuando llega a su casa y lee un nombre nuevo en el buzón; su vecino Ricardo Patatras.
Esto le intriga al grado de pensar apenas con leer el nombre, en un sinfín de posibilidades; juntos. Recuperándose de una separación decide abordar nuevamente el barco que lleva a todo ser a ilusionarse. Comienza a jugar en su mente con las distintas profesiones, físico, carácter. Al tiempo que paralelamente cuenta su propia historia. Enmarcada por una edad al borde de los treinta, insatisfecha y decidida a dejar la comodidad de un empleo en un banco por la de dependiente en una pequeña panadería de su calle.
Aquí es donde, no sólo, se pone a disposición del lector la psique femenina en aras de un nuevo enamoramiento, sino que expone realmente aspectos universales. Situaciones que ponen a cada individuo al borde de crisis existenciales. Uno de los referentes en la historia es la amistad. Ese grupo al que pertenecemos y en el cual podemos hallar refugio o empujones para enfrentar aquello a lo cual huimos.  
Retomando la historia, el momento de tensión es roto cuando por fin la chica, después de estar espiando diario a ver si logra poder ver a su vecino, atora la mano al tratar de ver la correspondencia de este. Situación graciosa que da un flujo de relajación al lector.
A partir de este hecho, la historia toma un rumbo directo a la risa continua. El tipo, que deja verse como una persona totalmente misteriosa. Hace que la obsesión de Julie crezca continuamente. Ella piensa en una vida con él apenas al conocerle. Esa incapacidad para poder desvelar la historia de vida de su vecino nuevo; la llena de un ánimo que consigue sacarle nuevamente a vivir con alegría.
Otra vez la manera de plantear la pregunta del autor es sencilla. ¿Qué es aquello capaz de sacarnos una sonrisa y llevarnos a conseguir lo anhelado? Sin duda encontraremos distintas perspectivas para responder. Pero desde la óptica de este libro, será el amor. Nótese que no un amor precisamente eros, sino ese que se consigue a través de las decisiones que te lleven a sentirte pleno como persona.
Condenada a la obsesión, decide hacer todo para conquistarle. Incluso, inventarse historias para llamar la atención del chico, y de paso; lograr desvelar ese misterio que envuelve Ricardo Patatras. Así que decide irse a correr con él. Logrando solo hacer el ridículo y quedar como una charlatana. Nuevamente, la trivialidad en el texto, hace cómplice al lector al ponerse a recordar qué hemos sido capaces de inventar por conseguir el objeto de nuestro deseo.
Como toda historia de amor, la situación que pone en jaque, la relación surge. En esta ocasión siendo la incapacidad de él para ser sincero sobre su persona. Ella con la imaginación de una niña, lo convierte en un villano de época. Todo al tiempo que Julie deja su trabajo en la panadería, logra entablar amistad con la chica que trabajó en el banco y ser odiada por su nueva compañera de trabajo.

¿Qué cosas nos impiden descubrir que hay personas dignas de nuestra confianza? ¿Cuánto tiempo es el justo para darnos cuenta que es tiempo de dejarlo y comenzar de cero? Son preguntas que se plantea el autor cuando Julie, conoce mejor a su vecina. Misma que enferma de cáncer y le pide cuidar su huerto. Ahí la chica se enfrenta a la transitoriedad del ser humano. Consigue un apego por alguien, y acaba siendo favorecida con una herencia.
La vida está llena de tropezones, inseguridad y mucha desidia. Mañana Lo dejó cumple con las expectativas de una historia donde al final, después de descubrir el misterio en la vida de Patatras. El sueño se vuelve realidad. Demasiado cursi para muchos. Pero tampoco está de más bajar la guardia y entender que en medio de la frustración, estrés y corto lapso para vivir. Disfrutar de un sueño se permite y en ocasiones puede cumplirse.

-Montolivo Llosa.

Si el libro despertó tu interés, puedes encontrarlo en ESTE ENLACE a la venta, recuerda que tu compra ayudará para mantener vivo este blog.

Comentarios

VISITA LO MÁS LEÍDO

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #32

Aún nos queda combustible en nuestro regreso, de nuevo la pluma de Noemí Tejada Flores nos trae un relato perturbador para hacer las delicias en este inicio de semana.

DISFRUTANDO EL DESEO
El hombre escuchaba el noticiero nocturno; quiso poner más atención a lo que  el reportero decía: “Una persona había sido encontrada de bajo de un puente”, lo impactante de la noticia era  que el estado del cuerpo se encontraba con heridas extrañas,  parte de la cara parecía se le habían comido a mordidas, el antebrazo tenia las mismas señales, el glúteo derecho había sido fileteado como si fuera un pedazo de carne de res. La cámara quería acercarse al cuerpo pero sólo se veía una manta blanca que cubría un bulto. Este hallazgo podría tener bastante audiencia y durar por unas semanas en las televisoras.  Los periódicos se llenarían de imágenes horrendas, morbosidad que satisfará a los habitantes de la ciudad. La descripción del sujeto, un hombre de treinta y tantos años, delgado, con facciones finas, …

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #30

Damos paso a la edición treinta de esta sección donde compartimos el quehacer literario, y lo hacemos con el debut de nuestra nueva colaboradora Noemí Tejada Flores, haciendo su presentación con un pequeño poema.

45 SEGUNDOS
Por segunda vez he querido tocar el cielo.
Para saber si de verdad existe el algodón.
Por segunda vez se me rompe el corazón, y me encuentro entre cuatro paredes completamente sola.
No hay un tren que pueda ser mi aliado. No hay ni una pastilla para dormir. No hay nada que me atraiga para dejar de sentir.
Por segunda vez siento un vacío en el estómago, y sólo quiero llorar, llorar, llorar.
He sabido que el dolor no se cura; está ahí para siempre. La soledad me acompaña y también me hace caer cuando necesito ser más fuerte.
Por segunda vez quiero tocar el cielo; y descubrir que existe; que tomará mi mano, y nunca jamás me soltará.
Estoy triste. Nadie se dará cuenta porque solo tengo un teléfono donde escribiré que todo está bien, y pondré una carita emotiva. Donde nadie se…

¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #33

De nuevo aparece Noemí Tejada Flores que nos comparte un cuento para disfrutarlo en este fin de semana largo.


EL MISTERIO DE LA PUNTA DE LA MONTAÑA
Antes de las seis de la madrugada salía a correr, el aire fresco lo respiraba profundamente,  le gustaba ver el cielo todavía oscuro y la estridulación de los grillos cuando pasaba por los jardines de la colonia, el silencio lo relajaba, disfrutar de los caminos solitarios le daba tranquilidad y continuaba así hasta llegar a la orilla. Tomaba una pendiente para regresar por el mismo lugar, tenía más altura el recorrido pero ir solo no era nada recomendable así que apenas llegaba al principio de las faldas de la montaña. Empezó a caminar por las mismas calles de regreso casa, se sentía diferente, el aire era más pesado, como si lo compartiera con alguien más. Se sentía cansado, miró su reloj para medir el kilometraje de su carrera. Se quedó pasmado, no podía creer que tan sólo fueran ochocientos metros. Se preocupó, tal vez algo le estaba pas…