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UN REFLEJO SIN CRISTAL DE POR MEDIO

Una mañana cualquiera te levantas. Apoyas un pie sobre el piso y luego el segundo, para dar el primer paso del día. Podrías agregar a tu rutina ejercicios de estiramiento para llenar la mañana de energía. Quizá tu precaución te hizo preparar las cosas que ocuparás para la jornada desde la noche anterior; o de lo contrario, la desidia comienza a devorar tu tiempo y tranquilidad. Llegas al cuarto de aseo, te miras frente al espejo. Tu pupila se dilata y por un instante, que te parecerá eterno, pierdes el aliento; el corazón te late desde la garganta y la sangre se convierte en un río gélido que circula por tus venas.

Tu rostro es una ausencia frente al espejo. El color de tus ojos es un abismo blanco. La forma de tu nariz, el grosor de tus labios y hasta las cicatrices – garantías de tu tiempo vivido – desaparecieron.

Te diriges a la sala principal, entras y sales de la habitación donde consuelas tu cansancio y la cocina también es testigo de esa desesperación tuya. Tus pensamientos son una oleada de preguntas sin respuesta, y sólo descubres que sentarse es la mejor opción. Miras un lado y al otro, sólo el sonido del periódico del día deslizándose por debajo de la puerta te distrae apenas unos segundos. Para intentar calmar la tensión que habita cada rincón de lo que ahora no puedes pronunciar como tu cuerpo, llegas a tomar el periódico. La primera página termina por robarte el aliento y congelarte las venas y los músculos: un joven actor acaba de ganar el protagónico de la película más esperada y es idéntico a tus facciones ausentes


Si bien la trama de que dos personas sean idénticas sin parentesco alguno ya se había explotado en 1882 con “El Príncipe y el Mendigo” de la mano de Mark Twain. El escritor portugués José Saramago nos entrega en el año 2002 “El hombre duplicado” donde el profesor Tertuliano Máximo Afonso un fin de semana descubre que un actor tiene sus mismos rasgos e incluso sus mismas cicatrices.

De nueva cuenta el escritor nos entrega una novela donde el mejor enemigo del hombre es su propia naturaleza, ya que esta no decepciona al traicionar. A lo largo de la trama la lucha de dos hombres que se descubren similares, aun con vidas diferentes, descubren en sí mismos al enemigo que jamás imaginaron.

Como a lo largo de nuestra propia vida se nos convence de que somos únicos e irrepetibles y con el paso de los días lo complementamos con las experiencias propias de cada uno, sean agradables o dolorosas. Eso en muchos sentidos nos ha descubiertos como seres sentenciados a una soledad perpetua. Pero al mismo tiempo nuestra originalidad es lo que hace buscar la pertenencia y el reconocimiento del grupo al que necesitamos y decidimos pertenecer. Es entonces cuando la novela despierta uno de tantas bestias que habitan en el alma humana. Nuestros personajes, al descubrirse, no soportan la idea de compartir cuerpo, tiempo y ciudad; dando paso a la competencia cronológica, donde la esperanza o el triunfo sobre el otro reside en saber si el destino les jugó la broma de hacerlos nacer al mismo instante. Porque ya comparten día y año de nacimiento. Sin embargo, en la competencia, alguno querrá más del resultado. 

Si bien como un homenaje involuntario, nuestros hombres duplicados, como en la novela de Twain, deciden el intercambio como forma de revancha del destino que los descubre dentro de una broma macabra; o por qué no agregarlo, como la reafirmación del yo superior. Y de igual forma padecen el peso de sus propias decisiones.  Que a diferencia del texto de 1882 las consecuencias son más violentas.

¿Qué se ve en un espejo que se mira en otro espejo? La historia interminable.

Al leer el texto de Saramago, no pude evitarse evocar la novela del escritor alemán Michael Ende (1929 – 1995) “La historia interminable” donde Atreyu debe enfrentarse a mirar el espejo capaz de reflejar su propia naturaleza y que, según la aventura, es una de las pruebas más difíciles que ha derrotado a los guerreros más fuertes del reino de Fantasía. Así que en el hombre duplicado también podemos interpretar que somos víctimas de la propia maldad que reflejamos, aunque también es la prueba poética que sin importar que no encontremos demasiadas diferencias en otros seres humanos, el sometimiento es constitucional en la naturaleza.

Esto una invitación a la reflexión y nos hace preguntarnos ¿Qué es lo que en verdad nos hace únicos? Ya que si bien como se menciona en la ficción y sin demasiada intensión en estas líneas; debemos reconocer que en muchos sentidos dejamos a un lado la búsqueda de nuestra propia individualidad, pongamos de ejemplo nuestros rituales cotidianos como: vestir de cierta forma para algún tipo de evento o para desarrollar ciertas actividades.

También recordemos que como el dandy irlandés Dorian Grey, quizá todos tenemos un cuadro donde se refleja nuestra verdadera imagen.

Esto nos lleva a pensar, tomando la referencia de estas tres obras: ¿Qué tanto de nuestra propia naturaleza podemos soportar nosotros mismos?



¿Qué hace una tarántula de dos metros en el cuarto de baño?

En el año de 2014, Denis Villeneuve dirige la adaptación cinematográfica con el nombre de Enemy; protagonizada por Jake Gyllenhaal, que nos tiene acostumbrados a intensos personajes de thriller psicológico como Donnie Darko (2001). La película cumple, rescatando las escenas fuertes de la novela y logrando plasmarlas en la pantalla.

Aunque por las imágenes arácnidas-femeninas que se presentan, se ha desviado la interpretación incluso de la cinta. Donde se plasma a uno de los “Hombres duplicados” siendo parte de un club exclusivo, donde la sensualidad de la mujer se combina con la forma de la araña. Que puede simbolizar la entrega de la propia vida por el placer.

Por otro lado, al presentar Maman, de la escultora francesa-americana Louise Bourgeois (1911-2010) en una de las ensoñaciones del personaje principal, caminando por encima la ciudad, la crítica ha tomado a la adaptación cinematográfica como un mal de Edipo sin transcendencia, llegando a confundir al público con que el personaje principal es solamente un hombre con trastorno de personalidad.

Recordándoles que es la simple opinión de un inexperto. La novela es la garantía de un viaje los lugares más oscuros del alma humana y, por qué no, tal vez la forma de decirnos que el hombre no es la perfecta creación que se repite día a día para soportar su soledad en el universo. 

-Silverio Rodama.

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