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REMAKE EMBRUJADO

Ya hablé de la fijación de Richard Matheson con las casas encantadas, pero en esas líneas quede a deber su historia más famosa en este subgénero, novela que mencioné de pasada más de una vez en algunas de mis entradas anteriores. Toca entonces hablar de La casa infernal.

Publicada en 1971, muchos críticos la consideran una suerte de remake del clásico La maldición de Hill House (aquí hablamos de ella), sólo que Matheson carga su obra con la violencia e imágenes sexuales que empezaba a cobrar fuerza en esa década, además de sustituir el mal lugar por la clásica casa encantada.


El pretexto para La casa infernal viene en forma de un millonario moribundo que reúne a un equipo de expertos para comprobar si hay vida después de la muerte. Para tal cruzada los encierra en la Casa Belasco; considerada la casa más embrujada del mundo y con el antecedente de matar a un par de equipos que la investigaron en ocasiones anteriores.

¿Ciencia? contra espiritismo

El equipo está formado por el doctor Lionel Barrett, su esposa Edith y los médiums Florence Tanner, obsesionada con limpiar la casa, y Benjamin Franklin Fischer, sobreviviente de una investigación pasada. El dinero es el principal motor para que Fischer vuelva y Edith se deje arrastrar por su esposo, en tanto que Tanner busca que los espíritus que embrujan la casa consigan trascender y Barrett confirmar todas sus teorías sobre que los sitios embrujados realmente solo acumulan una suerte de energía residual.

Precisamente el hilo conductivo de gran parte de la novela es el enfrentamiento entre Tanner y Barrett, la ciencia contra el espiritismo, aunque las teorías del doctor caen más en el campo de la pseudociencia. Mientras Tanner celebra sesiones espiritistas con ectoplasma y toda la parafernalia, Barrett se limita a pasar al menos tres cuartos de la novela ensamblando una máquina estrambótica con cuantas piezas encuentra, tomándose breves descansos para explicar los fenómenos que ocurren en la casa desde su extraña tesis.

Con la médium y el científico loco enzarzados en combate, nos queda un Fischer tan asustado por su experiencia anterior que se limita a beber para soportar el encierro hasta que llegue su paga y una Edith que se ve atrapada en medio de los aterradores fenómenos, a tal punto que le ruega a su marido que se larguen de la casa. Y aunque Barrett accede a dejarla marchar, Edith piensa que abandonar a su marido sería una traición.

Juega con sus mentes primigenias

La motivaciones y temores de cada personaje van escalando casi hasta el punto de lo enfermizo, pero esta exacerbación es parte del plan fraguado por el fantasma de Emeric Belasco; responsable de la maldición que pesa sobre la casa. Belasco utilizará su influencia sobrenatural para minar la cordura de este nuevo equipo de investigadores y poder reclamar sus almas.

Los poderes fantasmales agudizan los miedos de Fischer, llevándolo a bloquear sus poderes de médium como precaución, brillante forma de neutralizar al único que sabe qué ocurre. A Edith la ataca con su miedo a los fenómenos sobrenaturales, además de la congoja por ver que las teorías de su esposo son ridiculizadas, llevándola a pensar que su deseo de abandonar la casa sería dejar a su esposo cuando más necesita su apoyo.

Contra Tanner utiliza sus propios poderes mentales para mostrarle lo que ella busca en el mundo espiritual, manifestándose ante ella como diversos espíritus a fin de hacerle creer que puede liberar a la casa de los fantasmas. Por último se vale del escepticismo y el hambre de triunfo de Bennet, llegando al extremo de engañarlo para que crea que su máquina funcionó y tendiendo la trampa perfecta para exterminar al grupo.


Aclarar que encontraremos momentos que recordarán a Stephen King, esto es más que nada porque el nativo de Maine considera a Matheson como su maestro y así como esta obra debe mucho de la Hill House de Jackson, el Resplandor de King es una derivación directa de La casa infernal. Un ejercicio interesante sería revisar las tres novelas para comprobar la evolución de la temática.

La casa infernal dista de ser una de las grandes obras de Matheson, pero dentro de las casas encantadas se posiciona muy arriba en la lista, con diálogos acertados y la opinión de que influyó mucho en la tónica que tendrían las películas de terror a partir de esa década; la novela encantará a los amantes del género y mantendrá atrapados al resto de lectores.

-El colgado de las letras.

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