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¡SIMPLEMENTE LAS INVENTO! #33

De nuevo aparece Noemí Tejada Flores que nos comparte un cuento para disfrutarlo en este fin de semana largo.



EL MISTERIO DE LA PUNTA DE LA MONTAÑA

Antes de las seis de la madrugada salía a correr, el aire fresco lo respiraba profundamente,  le gustaba ver el cielo todavía oscuro y la estridulación de los grillos cuando pasaba por los jardines de la colonia, el silencio lo relajaba, disfrutar de los caminos solitarios le daba tranquilidad y continuaba así hasta llegar a la orilla. Tomaba una pendiente para regresar por el mismo lugar, tenía más altura el recorrido pero ir solo no era nada recomendable así que apenas llegaba al principio de las faldas de la montaña. Empezó a caminar por las mismas calles de regreso casa, se sentía diferente, el aire era más pesado, como si lo compartiera con alguien más. Se sentía cansado, miró su reloj para medir el kilometraje de su carrera. Se quedó pasmado, no podía creer que tan sólo fueran ochocientos metros. Se preocupó, tal vez algo le estaba pasando y no se había dado cuenta, se tomó el pulso, ochenta latidos en sesenta segundos, demasiado acelerado, necesitaba descansar si seguía así prefería ir al doctor que al trabajo. Se quitó la ropa mojada de sudor dejándose nada más la sudadera tumbándose en la cama. 
     
La alarma de su reloj sonó, se sentía mejor, se dio un baño, desayunó y salió hacia la empresa. Estaba nublado, el ambiente se sentía diferente, Se desorientó, volvió a regresarse algunos metros buscando el terreno baldio que cortaba el camino hacia la carretera, –– ¿Qué pasó? – se preguntó, en su lugar había una fila de casas entre colores beige y azul. No había  una  señal, barda o algún letrero que lo detuviera para pasar por ese lugar, pero decidió no hacerlo y continuar por el camino largo. Le pareció extraño que no hubiera más gente en las calles. Miró su reloj –– ¡imposible! –– se   dijo así mismo, apenas eran las seis de la mañana. Estaba desconcertado, echó a correr hasta la carretera para ver si podía encontrarse  con alguien más. Cuál había sido su sorpresa cuando vio a lo lejos, estaba de la mitad hacia arriba repleta de casas pequeñas en la  montaña y una nube espesa cubría la punta de está.
     
No dejaba de mirar, algo estaba sucediendo, no tenía tiempo de buscar algún vecino o amigo que le acompañara, estaba decidido a subir y averiguar lo que estaba sucediendo; se topó con un tipo delgado con los cabellos oscuros hasta los hombros medio sentado con la espalda recargada en una ventana, traía puesta una chamarra de piel y pantalón de mezclilla  negros, estaba fumando, lo miró y le pareció conocido, al acercarse recibió en el rostro una bocanada de humo percibiendo el olor a marihuana. 

–– ¿Hace cuánto tiempo tienes aquí sentado? –– preguntó al tipo

–– No mucho, ¿Por qué el cuestionamiento, acaso eres policía? –– contestó.

–– No, sólo quiero saber si tú ves lo mismo que yo –– señaló hacia la montaña.

–– Si, ¿Qué con la montaña? –– respondió de mala gana. 
     
Después de unos segundos decidió continuar, no tenía caso explicarle nada.

–– Quieres que te acompañe, me parece que va hacer muy difícil que vayas solo –– gritó el tipo.
Asintió con la cabeza, y el tipo lo alcanzó. Al volver a mirarlo los costados de su cabeza se le veían algunas canas.

–– Sé que te impresionó lo que viste –– dijo el tipo

–– ¡Entonces sí sabes lo que está ocurriendo!
     
Le explicó que las cosas habían cambiado  de un momento a otro y quizá no se había percatado de eso, pero la determinación que tomaba para averiguarlo le parecía extraño. Y le volvió a echar otra bocanada de humo a su cara. No le molestaba, al contrario lo empezaba a relajar, el tipo tomó el carrujo por la punta y se lo extendió para que lo fumará, lo recibió poniéndoselo en la boca mordiendo un poco la orilla y se lo regresó, el tipo rió. A lo lejos vieron unas luces que se acercaban, era un carro, se estacionaron quedando la puerta del copiloto enfrente de ellos.

–– ¿Qué haces con este cabrón?  –– le preguntaron al tipo

–– No pasa nada, sólo lo acompaño.
Lo miraron de arriba abajo y se marcharon, en ese momento estaba seguro que no había vuelta para atrás, algo estaba sucediendo y el único que no sabía era él.
     
Primero siguieron el camino de los corredores que no estaba pavimentado pero había muy pocas piedras que pisar, al terminar el camino plano siguieron por las laderas de las montaña, las piedras sueltas resbalaban, se hacía más inclinada la pendiente que tuvieron que utilizar las manos para continuar, se sujetaron de uno que otro árbol para atajarse. Empezó a sudar y sentir bastante calor, lo curioso es que seguía oscuro. El aire se sentía fresco la nariz lo recibía y se metía hasta llegar a los pulmones haciendo toser un poco al hombre, necesitaba descansar,  parar un momento, miró a lo lejos, unos metros adelante estaba más plano, los muslos de sus piernas comenzaron a sentir el esfuerzo, la espalda la sentía empapada, restregaba con el dorso de su chamarra el sudor que le escurría por la cara. Al fin  descansarían un momento, se veía a lo lejos las calles de la colonia, la carretera, más allá algunos edificios. 

–– Hermoso lugar –– extendiendo los brazos hacia los costados dijo el tipo.
    
Miró el reloj, se le había hecho una eternidad y sólo cinco minutos habían pasado. Volteó a ver al hombre de la chamarra negra, estaba tan fresco como la mañana no le escurría ni una gota de sudor por su rostro. –– ¡Es interesante conocer esta parte de la montaña, nunca se me había ocurrido subir por aquí! –– gritaba el hombre.

–– Por dónde más lo puedes hacer, a menos que tengas un helicóptero. 
     
El tipo señalo hacia arriba, la nube espesa que a lo lejos se veía se había extendido más. No tendría caso llegar hasta esas casitas, varios reflectores lo alumbraban, por un momento pensó que si era una helicóptero, pero al ver el circulo que lo cubría a él y a la montaña se quedó pasmado, “imposible correr” pensó. El tipo lo miró, vio su angustia, su miedo. Había despertado el último de su especie.

-Noemí Tejada Flores

Comentarios

  1. A veces vemos a la montaña como algo imposible de alcanzar pero si te das cuenta de tus capacidades, nada es imposible.

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  2. A que hora creaste algo asi?! Es increible lo que estas creciendo. Practicamente haces lo wue quieres. No tienes limite en tu creatividad. Me enorgulleces

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  3. Muy buena.. Eres de una imaginación prodigio..

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